viernes, 21 de octubre de 2011

Me duele la cabeza.

Es más, me va a estallar.

Todo el mundo da vueltas a mi alrededor, como una noria, que, al mirar hacia abajo, parece que estás a diez mil metros de altura, y que estás a punto de caer.
Una de esas situaciones en las que no puedes hacer nada, solamente llorar, como una cría (que es lo que somos).

Supongo que el mundo es un pañuelo lleno de mocos, mocos y mocos. Es una esfera llena de personas; mentes soñadoras, asquerosas, llenas de pensamientos primitivos o demasiado maduros. Así es el mundo.

Y yo, soy una de esas personas. Pero mi cabeza está llena de algo que no sé lo que es, algo indescriptible. Como una especie de masa con muchos ingredientes anónimos, como esos alimentos precocinados que comemos y no sabes de lo que están hechos.

Y, bueno. Como he dicho antes, hay muchas clases de personas.

La bola de mezclas asquerosas a la que yo llamo mi cerebro me impide pensar con claridad, así que, lo más probable es que ponga cosas estúpidas y sin sentido, pero bueno. Así me van las cosas.

Situaos:  tres mejores amigas. Tres súper amigas, inseparables. Ese tipo de colegas con los que sales siempre, le cuentas todos tus secretos, etc. Y un día... Un día empiezan a hacerte el vacío. No sabes qué pasa, ya no quieren hablarte, te ignoran, te hacen caso omiso. Entonces, todos los días hacen lo mismo, una y otra vez, sin ton ni son; no sabes por qué. Hasta que un día, empiezan a insultarte. Empiezan a llamarte subnormal, guarra... y ya sabéis, ese tipo de insultos que no me gusta decir por NADA del mundo.

Tú eres esa clase de persona buena. Nunca insultabas ni decías palabrotas, muy pocas; siempre ayudaste a tus tres mejorcísimas amigas, hacías todo por ellas, y no podías vivir sin su aliento y su risa en el aire. Y de pronto... Esto. Tú te habías sacrificado por ellas, tanto, tanto... Y luego insultos. Y luego, muchos insultos, más y más, pero de personas diferentes, no sólo ellas. Ahora son chicos y chicas. Y sólo hay 3 o 4 personas de tu lado. Personas con las que nunca estuviste, nunca te fijaste. Estaban ahí, como fantasmas, te seguían, te ayudaban. Pero tú no las llegaste a valorar, tenías un velo en los ojos, algo que no te dejaba ver y pensar con claridad. Sólo seguir la corriente.

Y así, llega el cumpleaños te otra gran amiga, una gran amiga que tenías de hace tiempo, pero no era tu supermegamaxiultraamiguísima amiga. Entonces, tus dos amigas, tus "ex dos mejores amigas", cogen a tu nueva mejor amiga, y se la llevan. Y empiezan a malmeterla sobre mí, y así, ese día, a todas las de clase. Y a todos, e incluso a gente que no es de tu clase, de otros cursos. Tú, eres tonta, por ser tan buena, y dejarte insultar. Entonces, tu amiga, la del cumpleaños, tu nueva amiga, te ve llorar. Ella es tan sensible... Se pone a sollozar, pero ella aún peor, peor y peor, es un mar de lágrimas. Entonces, ella y tú os sentís culpables, las dos por cosas diferentes, pero las dos culpables. Pero ninguna de vosotras tenéis la culpa. Entonces vienen tus "ex dos mejores amigas", y después de insultarte, te preguntan: "¿Por qué lloras, niña?". Después de llamarte guarra y... en fin; todo eso. Tú te cabreas, y la contestas que cómo puede llegar a preguntarte eso, ¡cómo! Ella te pone cara burlona, se ríe de ti y se va, con sus "nuevas amigas", a las que, ahora, gracias a tus "ex mejores amigas", las caes pésimamente mal. Y tú, enfadada, con ira y llanto, llamas a tu madre, a punto de estallar, explotar. La dices que quieres irte, que la "cumpleañera" y tú estáis llorando. Ella te viene a buscar mucho antes de la hora, mucho, mucho. Y te vas, te vas llorando, horrorizada. Dices cosas extrañas, lloras, balbuceas; intentas explicarte. Pero tu madre ya lo ha visto todo. Tu madre estaba allí; tú ya le habías contado los insultos por chat y por habla. Y ella te consuela...

Y ahora estás aquí, ahora mismo. Tienes los ojos rojos y brillantes por lágrimas y el brillo de la pantalla del portátil. Y tu madre está nerviosa... No sabes que hacer.

Y la conclusión... Ya ves.

Elige bien a tus amigas, por favor. Yo lo he pasado fatal, me ha dolido muchísimo todo. Estoy harta, pero no sola. Recuerda que nunca desprecies a nadie, porque más tarde, se puede convertir en tu mejor aliado. Y aquella persona que quieres con el alma, en tu peor enemigo. Recuérdalo.

Y, pues eso. Vive y sé feliz. No sufras, la vida es corta y sólo se vive una vez.

¡Hasta otra, amigo, amiga!